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Familias de migrantes africanos protestan en la estación del INM en Tapachula, Chiapas

Publicado el 10 de abril de 2019
por Redacción/Sin Embargo en Sin Embargo MX, Proceso. Fotografía de Isabel Mateos/Cuartoscuro.
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    Decenas de familias africanas se manifestaron este martes en la ciudad de Tapachula, Chiapas.

    De acuerdo con la agencia Cuartoscuro, los migrantes bloquearon la puerta de entrada y salida de la Estación Migratoria Siglo XXI, al momento en que llegó un autobús que quería ingresar.

    El día de ayer las autoridades mexicanas prometieron la entrada a 200 personas y esto no se cumplió.

    Los migrantes llevan más de tres semanas en espera de ser atendidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) para obtener sus documentos migratorios y las autoridades no les dan mayor información. Actualmente ya no cuentan con recursos para comprar agua, comida y pañales para sus hijos.

    El pasado sábado 6 de abril, migrantes y activistas quemaron efigies de los presidentes de México y de Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, frente a la estación migratoria de Tapachula.

    El cubano Denis Hernández se manifestó cargando una enorme cruz de madera sobre sus hombros y pidió que se agilice el trámite para obtener el salvoconducto para continuar su recorrido.

    Dos días antes, el 4 de abril, se registraron más de 500 africanos que acamparon en las inmediaciones de la estación Siglo XXI. Al igual que los migrantes procedentes de República Democrática del Congo, Angola y Camerún, que hace 15 días ingresaron a la ciudad fronteriza mexicana, también llegaron unas dos mil personas de India, Haití, Cuba y otros países, que representan al menos 20 nacionalidades.

    La situación de más de 700 niños y adolescentes de origen africano es incierta en la frontera sur de México, donde permanecen, la mayoría en compañía de adultos, a la espera de una respuesta a su pedido de asilo.

    Desde hace más de dos meses, los menores junto a sus familias se desplazan por la ciudad de Tapachula y en el municipio de Mapastepec en espera de ser atendidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) para que sus solicitudes de asilo sean escuchadas por las autoridades mexicanas.

    Esta población tiene acceso limitado a muchos servicios esenciales que necesitan para su bienestar incluidos los de nutrición, apoyo psicosocial y educación.

    Además corren el riesgo de ser deportados y ser víctimas de abuso o de trata durante el viaje y en los alrededores de los campamentos, ya que estos están ubicados en lugar marcados como zona roja por autoridades municipales en la frontera de México con Guatemala.

    A estas condiciones difíciles se le suman que huyen de la violencia en sus países de origen y sufren de la falta de oportunidades tanto en África como en el Caribe y Centroamérica por lo que el panorama es devastador y por ello caminan y se trasladan en busca de nuevas oportunidades de vida.

    El campamento de los migrantes africanos, que se ubica afuera de la estación migratoria Siglo XXI, es el más desentendido por instituciones de Gobierno y por organizaciones defensoras de los derechos del niño.

    Los menores han comenzado a impacientarse y muchos tienen miedo de quedarse solos, mientras que otros presentan desnutrición e insomnio y deshidratación y sortean como pueden el factor del clima y la limitada alimentación.

    La población africana pasa los días y las noches en una área limitada en casas de campañas y camas hechas con cartón y han soportado por varias semanas las inclemencias del tiempo.

    Su objetivo es atravesar México para pedir asilo en Estados Unidos pero conforme pasan los días las familias caen en desesperación por no ver resuelto su permiso para transitar por este país.

    Hace unos días una docena de mujeres embarazadas, con más de siete meses de gestación, se entregaron a las autoridades migratorias mexicanas para obtener asistencia social ante la proximidad de dar a luz.

    Ante los cientos de deportaciones que el Gobierno mexicano ha llevado a cabo, los migrantes han decidido instalar una valla humana frente a las puertas de ingreso y salidas de la estación migratoria para no permitir el acceso y salida de camiones que trasladan a los extranjeros detenidos.

    En su protesta exigen a las autoridades atención para obtener un oficio de salida que les permita continuar su camino ya que para ellos retornar a sus países no es una opción.

    Al final, los menores migrantes dependen de las decisiones que tomen los adultos para seguir adelante o replantear su situación en la frontera sur de México.

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