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El Salvador y no Triángulo Norte, inversiones y no donaciones: qué hay detrás del acercamiento de Bukele a Washington

Publicado el 13 de agosto de 2019
por Lorena Arroyo y David C. Adams en Univision Noticias. Fotografía de José Cabezas/Reuters.

Nayib Bukele lleva algo más de dos meses en la presidencia de El Salvador y, en ese tiempo, a pocos les ha pasado desapercibido su estilo único y directo que difunde al comunicarse públicamente en Twitter con sus ministros y los ciudadanos. El publicista de 38 años, que llegó al poder en El Salvador tras conquistar a más de la mitad de la población de su país en las urnas, también ha llamado la atención por los giros en política exterior respecto a su predecesor, el izquierdista Salvador Sánchez Cerén.

En su primera etapa de gobierno, Bukele ha dejado clara la ruptura con la estrategia del expresidente del FMLN, que se acercó a China y tenía en Venezuela y Nicaragua a dos socios cercanos. Para el nuevo mandatario, sin embargo, Washington es su “aliado más importante”, como dijo él mismo durante la reciente visita del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

“En EEUU tenemos una parte importante de nuestra población. La mayoría de nuestras exportaciones van a EEUU y la mayoría de nuestras importaciones vienen de EEUU; nuestra economía está dolarizada”, dijo en un discurso en inglés ante el funcionario estadounidense. “Es nuestra relación más importante, pero fue erosionada por la anterior administración. Ahora está claro que esta administración quiere trabajar al 100% con su gobierno y su gente”.

Bukele también ha dicho que quiere usar esa relación cercana con EEUU para convertir a su país en “un modelo líder sobre cómo detener el flujo de migración ilegal hacia el norte”, según escribió en un artículo de opinión reciente publicado en The Washington Post.

Pero más allá de las declaraciones que ha emitido, aún son muchas las incógnitas sobre los planes de Bukele para frenar la migración y defender a los salvadoreños en EEUU. Ante la falta de respuesta de su gobierno a las solicitudes de Univision Noticias para conocer más detalles sobre estos asuntos, presentamos las ideas que ha difundido el presidente públicamente y las opiniones de expertos sobre los retos que tendrá que enfrentar para conseguir su objetivo.

En las semanas que lleva al frente de El Salvador, Bukele ha expresado así sus ideas sobre la migración y las relaciones con EEUU, unas declaraciones que no sólo han llamado la atención en su país, sino que han ocupado titulares en la prensa internacional:

Bukele no llevaba ni un mes al frente del gobierno de El Salvador cuando la foto de los cuerpos de dos de sus compatriotas, un padre y su hija de un año y once meses ahogados en el Río Grande, golpeó el debate de la crisis migratoria en EEUU.

En una conferencia de prensa, el mandatario asumió la responsabilidad de El Salvador por no haber generado las condiciones para que esa familia sintiera que podía tener una vida segura en su país: “Es nuestra culpa. Ellos sintieron que huir del país cruzando tres fronteras, un desierto, un río, era más seguro que quedarse aquí”, afirmó.

A mediados de julio, en una rueda de prensa en el Palacio Presidencial, Bukele dijo otra de las frases más llamativas al referirse a su relación con EEUU: “Estamos abogando en Estados Unidos que no se nos mida con la vara del Triángulo Norte, sino con la vara de El Salvador”, dijo acompañado del gabinete de seguridad en la Casa Presidencial. “Que no se nos meta en la buchaca (bolsa)”, insistió.

Bukele pidió así a EEUU un trato migratorio distinto al de Honduras y Guatemala, sus vecinos del llamado Triángulo Norte de Centroamérica. “A veces se nos juzga como Triángulo Norte y creo que eso es injusto. Aquí en El Salvador combatimos el narcotráfico directamente, incautamos el 75% de la droga que pasa por el territorio nacional”, sostuvo.

Bukele también ha enfatizado la importancia de atraer inversión extranjera para crear empleos, en lugar de pedir ayuda a Estados Unidos.

“No buscamos donaciones, sino inversiones y buenas relaciones”, escribió en su columna en el Washington Post, mientras que en su comparecencia con Pompeo en San Salvador dijo que pedir dinero a EEUU a cambio de nada era “chabacano” ( tacky, en inglés).

Pese a que en los últimos años el número de salvadoreños que llega a la frontera sur a solicitar asilo ha sido ampliamente superado por guatemaltecos y hondureños, en lo que va de curso fiscal se han duplicado las cifras de ciudadanos de ese país que migran a EEUU.

Entre octubre de 2018 y julio de este año, más de 80,000 ciudadanos de ese país han acabado en manos de la Patrulla Fronteriza, la mayoría de ellos miembros de unidades familiares, adultos que llegan acompañados por al menos un niño para pedir asilo.

Entre las razones que motivan la migración irregular de los salvadoreños está la inseguridad, muchas veces provocada por la actividad de las pandillas o maras, y la búsqueda de mejores condiciones de vida. El gobierno de Bukele ha prometido atajar esas dos causas para evitar que los ciudadanos se vean obligados a irse a Estados Unidos para progresar.

“Desarrollar un El Salvador seguro es un primer paso para terminar con el éxodo de salvadoreños a los Estados Unidos”, reconoció en la columna de opinión en el diario The Washington Post en la que menciona su plan de seguridad que contempla combatir las fuentes de financiación de las pandillas.

Dentro de ese programa, conocido como el ‘Proyecto de Control Territorial’, Bukele ha anunciado el despliegue de policías y militares en las localidades más violentas para reducir la actividad de las maras, así como la financiación de centros de formación para ofrecer alternativas a los jóvenes y evitar que acaben en esos grupos delictivos.

Bukele también pretende combatir la corrupción y generar las condiciones económicas necesarias para que la gente se quede. En ese sentido, ha destacado una garantía de préstamo de Estados Unidos por 350 millones de dólares para construir una planta de energía, con la que pretende crear 1,500 empleos.

Además, junto con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el presidente salvadoreño emprendió el programa ‘Sembrando Vida’, con el que prevé generar 20,000 empleos agrícolas que cuenta con con una financiación de 30 millones de dólares de México para frenar la migración irregular.

El proyecto, que surgió tras la negociación entre México y Estados Unidos con la que el gobierno de López Obrador trataba de evitar la imposición de aranceles a sus productos por parte de Washington a cambio de frenar la migración irregular de Centroamérica, contempla la siembra de 50,000 hectáreas forestales en El Salvador.

En Estados Unidos viven más de 2 millones salvadoreños, quienes en 2018 enviaron más de 5,000 millones de dólares en remesas familiares, una cantidad que equivale a cerca del 20% del producto interno bruto del país centroamericano.

Para Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Américas en Washington DC, un grupo empresarial influyente en EEUU, las remesas son “un factor macroeconómico para El Salvador” y Washington podría complicar la ecuación “si deportan a más personas”.

Bukele ha dicho que abogará por sus compatriotas en EEUU, tanto por los que tratan de cruzar la frontera sur o se entregan diariamente a la Patrulla Fronteriza para solicitar asilo como para los que están amparados desde 2001 por el Estatus de Protección Temporal (TPS), pero se desconoce qué planes concretos tiene con estos grupos de salvadoreños.

A mediados de julio, la canciller Alexandra Hill estuvo de visita en Washington DC y se reunió con funcionarios del gobierno estadounidense sin que se revelaran detalles de su agenda. Univision Noticias solicitó una entrevista con la ministra que no fue atendida.

Lo que sí que se sabe es que el gobierno de Bukele está negociando con el de Trump un convenio para ofrecer visas de trabajo a agricultores de la zona rural para aumentar la migración legal, según anunció el ministro de Trabajo y Previsión Social, Rolando Castro. El acuerdo que prevén firmar el próximo mes contempla la emisión de visas temporales para agricultores “precalificados” a los que les ofrecerán formación adicional y que podrán ir a EEUU a trabajar con el compromiso de regresar al país centroamericano. Según el ministro, se está “tocando las puerta de otras embajadas” como la canadiense para replicarlo con otros países.

El salvadoreño Abel Núñez, quien es secretario ejecutivo del Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen) en Washington DC, ve con preocupación esta estrategia.

“El miedo es que él (Bukele) está actuando diferente, diciendo cosas diferentes, pero en la práctica va a ser la misma política de siempre de exigir visas temporales, donde nuestra comunidad se ve explotada en el país, con pocas protecciones y eso es algo que él no promueve”, afirma Núñez. “Él dirige las negociaciones de gobierno a gobierno y muy poco incluye a la sociedad civil y eso es algo que a nosotros nos preocupa mucho”, añade.

Por otra parte, según publicó la Embajada de El Salvador en Washington DC, la ministra Hill se reunió en esa ciudad con miembros de la Alianza Nacional TPS “para abogar por un alivio migratorio permanente para los salvadoreños amparados” por ese Estatus de Protección Temporal, algunos de los cuales llevan más de dos décadas en EEUU.

Se desconoce qué gestiones está haciendo el gobierno de Bukele para tratar de ampliar ese beneficio que protege de la deportación a unos 192,000 salvadoreños, pero los analistas dudan que puedan conseguir una nueva extensión. Por el momento, sus permisos de trabajo serán válidos hasta el 2 de enero de 2020.

“Soy escéptico con que esta administración dé un trato a favor o un TPS a El Salvador”, le dice a Univision Noticias Michael Shifter, presidente del Interamerican Dialogue, quien duda que si Trump no ha facilitado un TPS para los venezolanos que huyen de una crisis humanitaria sin precedentes vaya a extendérselo a El Salvador.

Para conseguir frenar la migración a EEUU, Bukele deberá reducir los índices de violencia en El Salvador, uno de los países más violentos del mundo con tasas de homicidios de entre 103 y 50.3 por cada 100,000 habitantes entre 2015 y 2018, muertes violentas atribuidas principalmente a la actividad de las pandillas Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18.

También deberá fortalecer la economía y crear fuentes de empleo para que los salvadoreños sientan que pueden desarrollarse profesionalmente en su país de origen. “El país ha perdido gran parte de su capacidad productiva debido a la caída de los precios mundiales de los productos básicos (como el azúcar y el café) y la falta de una política económica clara con el FMLN”, dijo una destacada exfuncionaria del gobierno salvadoreño.

Además, para cumplir con su deseo de recibir inversiones y no sólo donaciones de Estados Unidos tendrá que generar unas condiciones que generen confianza en el capital extranjero.

“Bukele quiere inversión extranjera, pero no es fácil porque tendrá que crear incentivos. También necesita que la legislatura apruebe reformas y no tiene mayoría”, advierte la exfuncionaria.

En ese sentido, Michael Shifter, del Interamerican Dialogue, plantea que uno de los retos será ver cómo se llevará con los partidos tradicionales como el FMLN y Arena y si gobernará vía decretos o con el apoyo de la legislatura.

“Lo que quieren los inversionistas son reglas muy claras y confiables y si depende de una persona tomar una decisión no da muchas garantías a los inversores porque la situación puede cambiar en cualquier momento. Si puede ayudar a crear condiciones adecuadas en el poder judicial eso también sería algo muy positivo para la inversión extranjera pero falta mucho por hacer en El Salvador”, apunta.

Por su parte, Eric Farnsworth, del Consejo de las Américas, recuerda que el país tiene “importantes deficiencias estructurales” que debe superar para atraer las inversiones extranjeras como una infraestructura deficiente, el alto costo de la electricidad y “una corrupción aduanera rampante e ineficiencia en sus puertos”. “¿Quién va a invertir en El Salvador si el costo de producción es mayor en ese país?”, se pregunta.

Desde El Salvador, también han surgido voces que le exigen a Bukele que, además de reconocer la culpa de su país en la crisis migratoria, también pida “con contundencia respeto para sus ciudadanos que migran” y que de voz a sus denuncias y su tragedia humanitaria, como escribió el periodista salvadoreño Óscar Martínez en un artículo de opinión en The New York Times.

“Ha habido decenas de gobiernos centroamericanos que se disputan el primer lugar como el más genuflexo ante Estados Unidos, y eso no ha generado que el trato hacia los migrantes mejore”, escribió Martínez. “Es momento de completar el discurso, presidente, y dejar de contribuir a que Estados Unidos siga creyendo que es solo nuestra culpa”.

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