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Los niñas, niños y adolescentes desplazados por la violencia en México

Publicado el 15 de junio de 2022
por Aída Silva y Beatriz Alfaro Trujillo en Observatorio de Legislación y Política Migratoria-Blog Revista Nexos

En palabras de Esteban —ese no es su nombre real, pero tiene trece años de edad y es originario de Aguililla, Michoacán— su desplazamiento forzado en compañía de su madre, tres hermanas y tres sobrinos obedeció a que “mataron a mi apá y ya empezaron con cosas”. En palabras de Fernanda —igualmente seudónima, de doce años de edad, originaria de Sahuayo, Michoacán— la amenaza de los delincuentes recibida por su abuela paterna que llevó a la huida intempestiva de su madre, su hermana y su propia abuela fue: “‘Ya sabemos dónde tienen a las niñas. Vas a ver si no te la dejo como picadillo y te la sirvo en un plato para que te la tragues’”. Por su parte, Alejandra —pseudónimo, dieciséis años de edad, originaria de Morelia, Michoacán— salió huyendo con su mamá y cuatro hermanos cuando la violencia a la que el padre la había sometido a lo largo de años llegó a su cúspide: “Yo era una niña; tenía como ocho, nueve años cuando me sucedió eso [abuso sexual] y lo denunciamos [al padre], pero la policía nunca hizo nada […] nunca encontraron las suficientes pruebas. Ellos como que querían que yo hubiera quedado embarazada. No sirvió nada de lo que yo declaré, nunca lo encerraron, solamente le dieron una orden de aprehensión [sic] para que se retirara de la casa. Se retiró por un tiempo, pero al poco tiempo él se metió a la casa y ya no se quiso ir. Nos empezó a golpear, a agredir y más a mí porque yo soy la que había denunciado”.

Estos y otros testimonios forman parte de nuestro informe “Es mucho daño lo que yo tengo”. Niñas, niños y adolescentes desplazados forzados internos en la frontera norte de México, el resultado de una investigación financiada y coordinada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Nuestro estudio tuvo como objetivo identificar y analizar la manera en la que el desplazamiento forzado interno —es decir: dentro de las fronteras de México— afecta las condiciones de vida y los derechos de niñas, niños y adolescentes que se encuentran con sus familiares en las fronteras de Tijuana y Mexicali a la espera de solicitar protección internacional en Estados Unidos. Las condiciones de vida que estudiamos fueron, entre otras, el acceso a la educación, a la seguridad y a la salud física y mental A partir de una metodología cualitativa y poniendo énfasis en la infancia, el trabajo contribuye al conocimiento del desplazamiento forzado interno del tipo “gota a gota”; es decir, aquel que se realiza de manera individual o en unidades familiares, distinguiéndose de los episodios de desplazamiento de 20 personas o más que ocurren de manera simultánea.

Uno de nuestros principales hallazgos fue que logramos hacernos una idea de la manera en que niñas, niños y adolescentes visualizan el grado de exposición a distintos tipos de violencia en sus lugares de origen, de los cuales no sólo tienen amplio conocimiento, sino que forman parte de su experiencia de vida. El desplazamiento forzado interno es entonces el último eslabón en la cadena de riesgos y agresiones, y suele tomar lugar una vez que sus progenitores —comúnmente la madre como figura capital de protección— perciben que el riesgo llega al punto máximo de vida o muerte.

 

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