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Contrastes de lo expedito: el procesamiento de asilo selectivo y diferenciado en la frontera norte

Publicado el 2 de mayo de 2022
por Juan Antonio del Monte Madrigal en BLOG NEXOS-EL COLEF "OBSERVATORIO MIGRANTE"

Durante los últimos meses, en la frontera norte de México la noción de lo expedito vinculado con el procesamiento migratorio ha tenido dos significados diferentes dependiendo de la nacionalidad de quienes se movilizan. Mientras que a solicitantes de protección internacional provenientes de Centroamérica, el Caribe y África se les ha aplicado una política de “expulsión exprés” o han quedado varados por años en la frontera recibiendo como argumento la incapacidad de procesamiento y la emergencia sanitaria, a solicitantes de refugio ucranianos se les ha acogido y procesado de manera expedita por una autoridad migratoria norteamericana que otrora se decía rebasada y han sido eximidos de la aplicación del Título 42. Para unos lo expedito ha sido la expulsión y para otros la admisión. A través de estos evidentes contrastes, el derecho al asilo se ha transparentado como dispositivo de exclusión o inclusión que opera a partir de una biopolítica migratoria con trasfondo racial y clasista.1

Lo expedito como exclusión

Cuando se observan las estadísticas de expulsión por parte de Estados Unidos en lo que va del siglo XXI, se percibe que casi todo el aparato de control migratorio y fronterizo ha estado abocado a deportar a migrantes provenientes de México y del triángulo norte de Centroamérica. Tres de cada cuatro personas removidas y retornadas por la autoridad migratoria han sido nacionales de estos países.

Con el advenimiento de los flujos migratorios caribeños en 2016 hacia la frontera norte, haitianos y cubanos en su mayoría, se limitó, bajo la política del “Metering”, el número de solicitudes de asilo  lo que devino en largos procesos de espera para estas poblaciones. A partir de las caravanas migrantes se implementaron los Protocolos de Protección al Migrante (MPP, por sus siglas en inglés) que consistían en que aquellas personas no mexicanas que solicitaran asilo a través de la frontera sur de Estados Unidos tendrían que esperar el procesamiento de sus casos por los tribunales migratorios en territorio mexicano. Bajo este programa fueron devueltas a México más de 70?000 personas, y aún quedan pendientes de procesar más de 30?000 casos.2 Esta espera ha sido observada como un mecanismo de disuasión, a lo que se le ha tenido que sumar el cierre de la frontera y la suspensión de actividades en las cortes migratorias debido a la pandemia.

 

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