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¿Migrar con sana distancia?

Publicado el 16 de diciembre de 2020
por Jania Wilson y Jorge Choy-Gómez en Blog Nexos-El Colef "Observatorio Migrante"

Mientras millones de personas1 en el país han reajustado su vida cotidiana al confinamiento en sus hogares, otros millones más no han tenido un lugar o la posibilidad de encerrarse. Con una serie de vulnerabilidades sociales, económicas e históricas acumuladas, la población migrante en México ha visto empeorar sus condiciones de vida a raíz del covid-19. La situación no augura un futuro prometedor.

El pasado 14 de marzo, el gobierno de México anunció medidas de prevención ante la creciente pandemia del covid-19. Se recomendaba a toda la población la suspensión de actividades no esenciales; lo que produjo el cierre de incontables oficinas, espacios públicos, privados y actividades económicas. Aunque la “Jornada Nacional de Sana Distancia” oficialmente era una medida temporal, el 31 de marzo se declaró y publicó en el diario oficial de la federación el estado de emergencia sanitaria en el país (Consejería Jurídica del Gobierno Federal, 2020).

En un par de días, personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas y trabajadores migrantes transfronterizos, vieron cómo los escasos recursos que les asisten se detuvieron casi completamente, lo que agravó su situación, de por sí precaria. A pesar del tinte democratizador que se le ha intentado dar al covid-19,  por su aparente eliminación de las barreras y distinciones de edad, clase, género, etnia, raza, nacionalidad, nuestro estudio, y algunos previos (Cárdenas 2020, OIM 2020, OPS 2020), confirman que las poblaciones más vulnerables han sido las más afectadas frente a la pandemia.

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