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La masacre de San Fernando: una década de dudas, omisiones e impunidad

Publicado el 17 de septiembre de 2020
por Ana Lorena Delgadillo Pérez en BLOG NEXOS-EL COLEF "OBSERVATORIO MIGRANTE"

Salieron de países como Ecuador, Honduras, El Salvador, Guatemala, Brasil y la India. Su sueño era esencial: sobrevivir, poder proveer a sus familias de lo básico, salir adelante, ser mejores. Tal vez ignoraban que en México estábamos en medio de un campo minado. Eran los tiempos en los que el gobierno de Felipe Calderón tomó la terrible decisión de sacar el ejército a las calles para combatir el crimen organizado. Las consecuencias se contabilizan con cerca de 74?000 personas desaparecidas y 250?000 homicidios violentos de 12 años a la fecha.1

Sus cuerpos fueron localizados el 24 de agosto de 2010 en una bodega abandonada en un rancho conocido como El Huizachal, en San Fernando, Tamaulipas, gracias al testimonio de un sobreviviente que logró llegar a un retén militar que estaba cerca.

La noticia nos paralizó a quienes trabajamos en la defensa de los derechos humanos de las personas migrantes, aunque no nos sorprendió. Desde el año 2009, los albergues y casas de migrantes que están a lo largo de la ruta migratoria en México registraron más de 9000 secuestros de migrantes. Sus testimonios alertaban el peligro en que se encontraban y la colusión de servidores públicos con el crimen organizado. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) retomó esta información en un documento posterior.2

 

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