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Integración de migrantes en México: un llamado a la acción

Publicado el 24 de febrero de 2021
por Alexandra Haas Paciuc, Elena Sánchez-Montijano y Roberto Zedillo Ortega en BLOG NEXOS-EL COLEF "OBSERVATORIO MIGRANTE"

En 2020, de acuerdo con el último censo del INEGI, más de un 1?200?000 personas nacidas en el extranjero residían en México. Las estadísticas ofrecidas por la Unidad de Política Migratoria informan que en el mismo año se emitieron o renovaron 180,000 tarjetas de residencia tanto temporal como permanente, mientras que se expidieron más de 23?000 tarjetas de visitantes por razones humanitarias y más de 32?000 tarjetas de visitantes regionales. Además, más de 41?000 personas solicitaron asilo y las autoridades de Estados Unidos repatriaron cerca de 185?000 mexicanas y mexicanos. Todo ello en medio de la pandemia de covid-19, que ha tenido como resultado una clara reducción de los flujos migratorios a escala mundial.1

A pesar de estos datos, la percepción de que México es un país de origen y tránsito, más que de destino, permanece. Mientras un gran número de países alrededor del mundo debaten sobre cómo abordar la agenda de integración —algunos porque consideran que la migración es una oportunidad para el desarrollo económico y social, los más porque observan los desafíos a la cohesión social que presenta una migración sin acceso a las instituciones públicas— en México el tema permanece ignorado casi por completo. No hay duda de que México carece de una política de integración. En otras palabras, las leyes, prácticas y acciones no contemplan ni promueven la inclusión de quienes migran. Ello sucede en distintos ámbitos de la vida social: desde la educación y el empleo hasta los servicios financieros, de salud o programas sociales.

Hay diversas explicaciones de por qué ocurre así. A nivel internacional, no ayudan las presiones para reducir el flujo de personas, intensificadas durante la administración de Donald Trump. A nivel nacional, se suma la todavía baja proporción de población extranjera (menos de 1% del total del país), la escasez de recursos para garantizar el acceso a derechos incluso a quienes nacen en México y la reducción del gasto público. También se agrega un nacionalismo históricamente arraigado y una xenofobia que se difunde ampliamente.

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