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Deportaciones de EE. UU. a Guatemala durante la pandemia: hora de repensar la gobernanza de la migración

Publicado el 10 de febrero de 2021
por Ricardo Muñiz Trejo en BLOG NEXOS-EL COLEF "OBSERVATORIO MIGRANTE"

En el ámbito migratorio a nivel mundial, la pandemia ha generado un panorama generalizado de inmovilidad. El cierre de fronteras internacionales para evitar contagios ha afectado el bienestar y desarrollo de personas migrantes y sus comunidades de origen, así como los sectores económicos de los países de destino que dependen del trabajo migrante.1 Alrededor del mundo, las medidas para prevenir la propagación del virus han ido desde la imposición de restricciones de viaje hasta el desmantelamiento de procesos para solicitar asilo o el reasentamiento de personas refugiadas. A pesar de esto, hay un proceso de movilidad humana que no se ha detenido: el de las deportaciones. En este punto, Estados Unidos es un referente.

Dado el recrudecimiento de la vigilancia migratoria al interior y en la frontera de los Estados Unidos con México en los últimos años, no resulta sorprendente que las deportaciones de nuestro vecino del norte hacia México y los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala) sean una constante.2 A través de sus agencias de cumplimiento regulatorio en materia migratoria, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés) se ha encargado de la deportación de miles de personas que tratan de entrar o se encuentran en el interior del país de forma irregular. Tan sólo en 2020, la agencia encargada de las operaciones de  deportación —en inglés: Enforcement and Removal Operations, o ERO— reportaba como un logro la remoción de más de 185?000 personas.3

Si bien las deportaciones siguen siendo un elemento distintivo de la política migratoria en los Estados Unidos, es innegable que la pandemia ha afectado su forma de operación. La decisión estadunidense de seguir retornando a migrantes irregulares a pesar de existir recomendaciones de no hacerlo4 ha tenido severas consecuencias. Pese a que estas acciones han estado basadas en recomendaciones emitidas por el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) para proteger a Estados Unidos, el único efecto que la insistencia en retornar a migrantes parece tener es el alza de contagios en terceros países.

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