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Más refugiados africanos llegan a la frontera norte mexicana

Publicado el 19 de octubre de 2018
por Luis Alonso Pérez en Huffington Post México. Fotografía de Humberto Melgoza.
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    Desplazados de sus hogares por la violencia política de los regímenes dictatoriales, o por la pobreza y la desigualdad social, grupos y familias enteras provenientes de países africanos como Camerún, Eritrea y la República Democrática del Congo, emprenden travesías de más de 10 mil kilómetros con la esperanza de recibir el asilo en Estados Unidos.

    Para alcanzar su destino, la mayoría vuela hacia Brasil, y emprende una travesía de más de ocho meses por el continente americano hasta llegar a las ciudades de la frontera norte de México. Una vez ahí deben esperar semanas para solicitar asilo al gobierno de Estados Unidos. La mayoría arriba sin dinero, ni un lugar donde quedarse, y recurren a los albergues para migrantes como la Casa San Juan Diego, en Matamoros, Tamaulipas.

    Los trabajadores y voluntarios del albergue están acostumbrados a recibir migrantes mexicanos y centroamericanos en su paso hacia el vecino país del norte, o repatriados por la Patrulla Fronteriza, pero no están preparados para atender debidamente a los africanos. No solo carecen de espacio y comida suficiente, no hablan el idioma ni conocen bien sus necesidades. Aún así, buscan la manera de brindarles refugio, afirma Juan Antonio Sierra, encargado del albergue.

    Aunque no ha cuantificado el total de africanos que han albergado, Juan estima que brindan atención al doble de los que atendían el año anterior, sin recursos del gobierno, sólo con aportaciones de la Diócesis y donativos de los ciudadanos.

    Recuerda en a principios de verano, cuando arribó a Matamoros un grupo grande de migrantes congoleños, tuvieron que hacer espacio para más de 180 personas: hombres adultos, mujeres y niños.

    El año pasado 2 mil 178 migrantes de África fueron presentados ante una autoridad migratoria mexicana, según los registros de la Secretaría de Gobernación, en su mayoría provenientes de Eritrea (636), de Camerún (425) y de la República Democrática del Congo (316).

    El número de migrantes cameruneses registrados entre enero y agosto de este año (530) ya superó a la cifra de 2017, no así el de ciudadanos de Eritrea y los congoleños, pero en los siguientes podría superar el número del año pasado, si prevalecen las tendencias migratorias de los primeros ocho meses de 2018.

    De acuerdo con un estudio del Centro de Procesamiento de Refugiados, una instancia del Departamento de Estado de Estados Unidos, los ciudadanos de la República Democrática del Congo encabezaron la lista de refugiados admitidos en 2017, con 9 mil 377 casos aprobados por el gobierno federal de aquel país, mientras que Eritrea se ubicó en el noveno lugar, con mil 917 admisiones.

    Ante la tendencia al alta en el arribo de refugiados africanos a Matamoros, los activistas como Juan Antonio Sierra comenzarán a recurrir a medidas emergentes, como reducir el número de días de atención a migrantes, para poder dar cabida a los recién llegados.

    “Su problemática social es muy difícil”, reconoce Sierra, consciente de los motivos que orillaron a estos migrantes a salir de sus hogares. Pero sin recursos ni espacio para asistir al siguiente grupo que llegue pidiendo ayuda a su puerta.

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